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Lanzarote
Lanzarote causa la misma impresión desconcertante al viajero moderno que la causada a sus antiguos habitantes quienes pudieron comprobar fielmente la exactitud de las denominaciones Isla del Fuego e Isla de los Volcanes, que acreditan su pasado convulso y dejan clara constancia de la naturaleza de su piel ígnea. Esta isla abrasada por el fuego ha desarrollado un inédito y peculiar paisaje, difícil de hallar en otras latitudes. La similitud con un paisaje lúnatico y cósmico sólo es cuestión de kilómetros y dimensiones. Si sus 300 volcanes ahora extinguidos arrasaron con campos y pueblos, no pudieron llevarse, sin embargo, sus playas de arenas blancas y escarlatas, que esparcidas por toda su costa van cediendo al paso del cuerpo.
Lanzarote se sitúa a una distancia de aproximada de 1000 km. de la Península Ibérica y alrededor de 100 km. de las costas africanas. Está comprendida entre Latitud 28 14' y 28 49' N. y Longitud 7 13' y 7 14' W. Posee una extensión de 900 kilómetros cuadrados (incluyendo los islotes de Alegranza, La Graciosa, Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Infierno u Oeste),y una distancia norte a sur de 60 km. y de 20 km. de este a oeste. Se divide en siete municipios ( Arrecife, Haría, San Bartolomé, Teguise, Tías, Tinajo y Yaiza), que en su conjunto tienen en su conjunto una población de derecho de 100.000 habitantes (1995). Su capital, Arrecife es el centro administrativo y comercial y alberga a la mitad de la población insular. A cinco minutos de la capital se encuentra el aeropuerto internacional que mantiene vuelos diarios.
La isla se encuentra ubicada en las zonas templadas del Trópico de Cáncer y protegida por los influyentes efectos climatológicos que resultan del choque entre las temperaturas saharianas y la corriente del Golfo de México. Debido a todos estos factores goza de una temperatura de 22 C durante todo el año.
Lanzarote fue la primera isla canaria por donde penetraron y se asentaron los navegantes europeos en su intento de de colonización del Archipiélago canario y desde donde partieron las operaciones para realizar la conquista de otras islas.
La expedición del normando Jean de Bethencourt en torno a 1402 fue quien la conquistó para la Corona de Castilla, entrando por el sur de la isla que en aquellos momentos contaba con una población aborigen de 300 personas, principalmente asentados en el centro-norte de la isla. Lanzarote debe su nombre a un navegante genovés llamado Lanceloto Malocello, quién arribaría a la isla en la segunda mitad del siglo XIV, que al igual que franceses, británicos y españoles realizaron continuas expediciones al Archipiélago canario.
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